Toc Toc…llaman a la puerta

Cambio

Toc Toc…llaman a la puerta

Las organizaciones cannábicas llevan años pidiendo a gritos una regulación integral del sector. Años después por fin ha eclosionado el movimiento regulatorio. En el transcurso del año 2021 hemos visto cómo se abría una Subcomisión para estudiar la regulación del uso medicinal del cannabis, y recientemente, en menos de una semana se han presentado tres proposiciones de ley (Unidas Podemos, Más País y ERC). Sin duda, estamos ante el principio de una nueva etapa.

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Consideramos necesario hacer un repaso para ver cómo hemos llegado hasta aquí. Primeramente, nos centraremos en cómo y por qué se creó la Subcomisión, para más tarde relacionarla con este fenómeno legislativo, donde examinaremos detalladamente las proposiciones de Ley y su contenido. Finalmente reflexionaremos sobre el ideal que debería perseguir la futura regulación.

En cierto modo, el devenir de la Subcomisión marcará el ritmo de la regulación. Es importante tener esto claro. Recordemos, en el año 2020, una diputada del PNV preguntó por escrito al Gobierno cuando tenía pensado acometer una regulación para el uso médico del cannabis en el Estado Español. A lo que el Gobierno respondía que no había evidencias científicas para regularizar el cannabis medicinal.

Bajo este pretexto se creó la Subcomisión. El objetivo es precisamente estudiar las experiencias de aquellos países que han aprobado el cannabis como uso médico. En suma, se realizará una comparativa internacional en el que se exponen las evidencias científicas y los resultados obtenidos en estos aspectos. El resultado se pondrá encima de la mesa para marcar las pautas de la posible regulación.

Tanto la realización del informe como la exposición de sus conclusiones deberán realizarse en un plazo máximo de seis meses. El proyecto de la Subcomisión fue aprobado a mediados de mayo. Atendiendo a los plazos establecidos, los resultados no deberían tardar en llegar.

Bienintencionadamente se han presentado las proposiciones de Ley en este momento, en vísperas a que la Subcomisión concluya sus resultados. Podemos ver que el protagonismo que ha tomado el cannabis en la sociedad y medios de comunicación ha aumentado notablemente en las últimas semanas. Como reflexión, se puede hacer una comparativa con otros aspectos que inicialmente generaron cierto nerviosismo o alarma o, si se prefiere, temas delicados a nivel social, los cuales han acabado siendo madurados por la sociedad hasta finalmente ser aceptados. Nos estamos refiriendo por ejemplo a la eutanasia. Al principio se frivolizaba con el tema, incluso en los medios de comunicación se hacían titulares jocosos que invitaban a olvidar el tema y con ello a las personas que lo sufrían. Sin embargo, pasado el tiempo la sociedad meditó la idea y vio clara la necesidad de regular. A día de hoy la eutanasia ha sido regulada a través de una ley cuyo objetivo es garantizar y respetar la autonomía de la voluntad de la persona.

Del mismo modo, auguramos un devenir similar para la regulación del cannabis. Ahora bien, se puede legislar de muchas maneras distintas y se puede tener como foco a muchos sujetos distintos en la redacción de estas proposiciones. Bajo nuestro punto de vista, la regulación debe conjugar los intereses de todo el sector, sin favoritismos, con un espíritu inclusivo, sin dejar a nadie atrás. Sin duda, estamos en un momento clave. Desde Brotsanbert consideramos que lo que ocurra próximamente será determinante para el futuro legal del cannabis en el Estado Español.

A continuación, vamos a examinar detalladamente el contenido de las proposiciones de Ley.

Las tres proposiciones tienen elementos en común. Sin embargo, hemos de destacar una, la propuesta de Más País es la que más lejos apunta, por ello, y por ser la primera en presentarse en el Congreso, empezaremos desgranando su contenido

La Proposición de Ley Integral del Cannabis relativa a la regulación del cannabis para su uso profesional, medicinal y recreativo de Más País – Verdes Equo va en la línea del criterio que propone el Observatorio Europeo del Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC). El texto puede encontrarse fácilmente a través de Internet, por lo que recomendamos una lectura completa. Sin embargo, a continuación, comentaremos algunos aspectos a reseñar.

Por experiencia profesional, la exposición de motivos de cualquier ley supone el primer punto de partida donde se expondrán las realidades sociales y jurídicas que motivan lo que posteriormente se desarrollará normativamente. Así las cosas, en la exposición de motivos de la proposición que plantea Más País, se empieza hablando de la percepción y usos que tiene la población para con el cannabis; una encuesta del CIS que muestra como el 90% de la población estaría a favor de legalizar el cannabis medicinal, junto con otra encuesta de EDADES, elaborada por el Ministerio de Sanidad, que indica que un 37.5% de la población ha consumido cannabis en algún momento de su vida, ambas funcionan como punto de partida para introducir la política adoptada por las instituciones frente a esta realidad. Ya hablamos en otro artículo de ello, pero la realidad es que con  la actual Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana (conocida popularmente como ley mordaza) se están recaudando enormes cantidades de dinero a base de sancionar a ciudadanos por motivos relacionados con la tenencia y/o consumo de cannabis, con sanciones que oscilan entre los 601 euros a los 30.000.

En paralelo, se acaba relacionando con el Derecho Penal, y con el bien jurídico protegido por el legislador, esto es,  la salud pública. Sirviéndose de un estudio estadounidense  se desmitifica aquello de que una regulación incitaría a los más jóvenes a consumir estas sustancias en edades más tempranas. Sin embargo, esta realidad no es tal que así, el estudio indica que el consumo llega a reducirse entre los jóvenes tras una legalización.

Posteriormente, se trata el tema del cannabis medicinal y como en la actualidad supone  una alternativa eficaz para aquellos pacientes que, con las actuales opciones sanitarias disponibles, no se les está garantizando una calidad de vida acorde a nuestro Estado de Derecho. Poniendo de manifiesto que el debate científico ya está superado, al existir dos medicamentos autorizados por la AEMPS, cuya formulación es a base de principios activos contenidos en el cannabis (Sativex y Epidiolex).

Finalmente, se hace referencia a la dimensión económica y financiera que se experimentaría con una regulación. La regulación y venta del cannabis supondría  una fuente adicional de ingresos públicos, y una gran fuente de empleo. Sumado al ahorro de costes y esfuerzos por parte de la Administración al dejar de perseguir sistemáticamente aquello que esté relacionado con el cannabis.  En suma, también contribuiría a luchar contra el narcotráfico, en el sentido, de que supondría un trasvase de lo ilícito a lo regulado y controlado.

Todo ello sin olvidar que una futura regularización, sumada a otros factores como el clima y la gran cantidad de superficie disponible en nuestro territorio, colocaría al Estado Español en un punto de partida realmente prometedor a nivel internacional.

Ahora sí, en términos generales, la Ley propone dos clases de usuarios y usos. Por un lado, usuarios particulares que serán aquellas personas físicas que cultiven o consuman la planta, con fines personales. Por otro lado, usuarios profesionales, esto es, personas físicas o jurídicas que realicen actividades en relación con la planta, con un fin distinto al particular y a título oneroso. En base a esta distinción comienzan a exponerse las demás particularidades.

Dentro del uso particular, se reconocen y normativizan todos los usos privados de la planta, esto es, el cultivo, la tenencia, el transporte, el depósito, el almacenaje, el consumo compartido o a título individual y la investigación. Así mismo, también se reconoce el derecho de asociación.

A continuación, vamos a exponer aquellos límites que, al ser sobrepasados, se entenderá que estamos ante un fin distinto al particular.  Para ello se atenderá a cuestiones como el límite del número de plantas cultivadas (12), al empleo de vatios para la producción (1.200), a la cantidad de almacenaje límite (3.600 gramos), para concentrados (1.000 gramos). También así se establecen unos límites para el caso de clubes y asociaciones.

Pasamos a comentar las especificaciones dentro del uso profesional.

Aquí podemos observar cómo esta categoría se subdivide en varias. Así podríamos decir, que una parte la ocuparían aquellos profesionales que se encarguen del cultivo y producción de la planta mientras que por otro lado tenemos a los distribuidores e intermediarios.

Empezando por los primeros, brevemente, para aquellos que quieran dedicarse al cultivo y/o producción, será preceptiva una autorización previa por parte de las Administraciones. En suma, para reforzar el control administrativo, se creará un Registro especial para estos profesionales. Se deberá aportar información acerca de la actividad de la empresa (lugar de cultivo, datos de las variedades a cultivar, descripción de los productos fitosanitarios utilizados etc…).

Para aquellos distribuidores o intermediarios, ocurriría algo similar, con ciertas especificaciones relativas a los establecimientos, al inventario de los productos, el su transporte, envoltorio y etiquetado, así como disposiciones relativas a las restricciones publicitarias.

Así mismo, se establecen disposiciones relativas a los usos profesionales medicinales, entre otras, se establece la necesidad de una previa prescripción médica para que el uso del cannabis tenga la condición de medicinal.

En términos fiscales, se prevé la creación de un Impuesto Especial sobre el Cannabis, el cual bajo ningún concepto se aplicará a los usos medicinales. Se estipula que el tipo impositivo sea del 35%.

Examinada la propuesta de Más País, pasaremos a comentar las demás. En términos generales, la propuesta de Unidas Podemos tiene un contenido sustancial muy parecido. No obstante, como ya hemos indicado, la que más lejos ha ido, es la de Más País, donde casi se equiparaba el cannabis con el tabaco.

Consideramos que la más restrictiva de todas es la de ERC, la cual en líneas generales no da tanta libertad respecto de los usos. Aunque se podría obtener cannabis por la vía del autocultivo o en clubes sociales de cannabis, se suma la posibilidad de comprarlo en farmacias, sin embargo, las cantidades máximas tanto en el cultivo como en la posesión son inferiores a las de las dos leyes anteriormente comentadas. Sin embargo, el objetivo perseguido es el mismo, regularizar. Sin embargo, como hemos comentado, lo que hagamos ahora marcará el camino del futuro.

Como reflexión final, debemos tener claro que estamos ante un momento clave, es un proceso histórico que augura un gran futuro para la industria. Sin embargo, no hemos de olvidar la fuerte represión a la que tantos años lleva enfrentándose el sector, y que en los últimos tiempos se ha intensificado notablemente. Nunca se ha criminalizado tanto el movimiento cannábico como ahora. Jamás hemos tenido tantos procedimientos judiciales, ni tantas detenciones, y es una cuestión que afecta a todo el círculo; Grows, bancos de semillas, cultivadores de cáñamo industrial, establecimientos de venta de CBD, asociaciones de usuarios, etc… A ello hay que sumarle la discrecionalidad administrativa que lleva a la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) a conceder licencias de cultivo a ciertas empresas, sin ofrecer todavía criterios y pautas claras sobre las condiciones que se han de poseer para obtener la licencia.

No debemos olvidar el pasado del que venimos, oscuro y opaco, donde todo el colectivo cannábico ha tenido que operar en la profunda clandestinidad. Debe servirnos de aprendizaje, ya que un modelo de regularización en el que no tengan cabida la gente usuaria puede no suponer un avance tal y como esperamos.

El momento histórico que estamos viviendo no debe hacernos perder el horizonte. Las leyes, como todas, necesitan apoyos, y actualmente estamos viendo como ese apoyo no es suficiente todavía para llegar a una ley que integre los intereses de todo el colectivo. Hemos llegado hasta aquí gracias al constante activismo, y me atrevo a decir que será ese mismo activismo el que haga posible una ley integral por y para todos.

Héctor Brotons (Director del Estudio Jurídico Brotsanbert)

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