Movimiento Social – Brotsanbert

Desde Brotsanbert seguimos luchando cada día por un cambio en las políticas de drogas… ¿Te unes?

 

CULTIVO DE CÁÑAMO SEGURO

Planta cannabis

CULTIVO DE CÁÑAMO SEGURO

La actividad agrícola del cultivo del cáñamo industrial en el Estado Español, aunque a priori no debería conllevar problemas, puede verse inmersa en el marco de un presunto delito contra la salud pública, u otros problemas administrativos, y ello a pesar de que nuestras tierras han estado históricamente vinculadas tanto al cultivo como a la manufactura del cáñamo. Dicho cultivo ha sido tradición arraigada en el territorio del sureste levantino, es el caso de Callosa de Segura (Alicante), donde encontramos el Museo del Cáñamo.

Leer más

Por suerte para todos, esta beneficiosa y centenaria tradición que ha existido en nuestro país, está volviendo con más fuerza año tras año. El cáñamo se reguló por medio del Real Decreto 1729/1999, de 12 de noviembre de 1999, siendo dicho cultivo objeto de subvenciones por parte de la Unión Europea, además de la importancia que reivindica en el sector textil, el cultivo de cáñamo conlleva otros beneficios para nuestros campos, como por ejemplo la purificación de contaminantes tanto de la tierra como del agua, (fitorremediación), siendo uno de los cultivos más sostenibles que existen.

Asimismo, además de los fines anteriores, aunque pueden tener interpretaciones dispares, existen cada vez más cultivos con fines de horticultura, para obtener plantas con fines aromáticos o técnicos. En relación con esto se ha de tener en cuenta, que en la próxima reunión de la CND (sesión preparatoria de la UNGASS), se va a tratar la desclasificación de los productos CBD, lo que aclararía la situación. Mientras tanto, necesitamos un Plan que sitúe el cultivo y la finalidad dentro del marco jurídico.

Todo esto hace que cada día, más agricultores y emprendedores se interesen por este tipo de cultivo, siendo de vital importancia tener un Plan de Prevención del Delito o Protocolo de Actuación para saber cómo reaccionar ante eventuales situaciones desagradables e incómodas, tanto con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado como con los amigos de lo ajeno, ya que por desgracia, es habitual que la policía piense que se trata de un cultivo de sustancia estupefaciente, así como también algún despistado sin escrúpulos pueda pensar que es su día de suerte, todo ello debido a que las características y olor de las plantas de cáñamo son casi idénticas a las de la marihuana, ya que pertenecen al mismo género. Por todo esto, así como también por la mayor implicación que se exige hoy en día a las empresas en la prevención de actividades delictivas, debemos desarrollar un plan que prevenga la comisión de ilícitos penales dentro del ámbito de la actividad empresarial del cultivo de cáñamo.

Desde el Estudio Jurídico Brotsanbert, además de pioneros, somos especialistas en la materia, ya que llevamos más de 10 años asesorando a agricultores y emprendedores del cáñamo industrial por toda la geografía peninsular.

Plan de Prevención del Delito.

En el desarrollo del cultivo será necesario la elaboración de un Plan de Prevención del Delito o Compliance Plan, tal y como exige el Artículo 31 bis del CP, con el fin de que la empresa no pueda verse afectada ante una posible conducta ilícita de alguna de las personas físicas relacionadas con la misma. En concreto, este artículo, exige la implementación de planes con medidas de vigilancia y control idóneas para prevenir la comisión de delito o reducir la posibilidad de que éstos se cometan. Las empresas pueden ser condenadas por actuaciones de sus órganos de dirección y representación e incluso de sus trabajadores si no se implementan correctamente los planes de supervisión, vigilancia y control de la actividad.

En este sentido, el artículo en cuestión exige también que el control del cumplimiento de estos modelos de prevención se lleve a cabo por un órgano independiente, pero admite que, en las empresas de pequeñas dimensiones, aquellas a las que se les permite presentar balances de pérdidas y ganancias abreviados, sea el propio órgano de administración el que se encargue de llevarlas a cabo.

Si bien, estos planes son habituales especialmente en la prevención de delitos fiscales y blanqueo de capitales, por razones obvias son absolutamente imprescindibles en el sector del cáñamo, debido a que esta especie botánica se encuentra fiscalizada como estupefaciente según los convenios internacionales y su cultivo está prohibido en España.

En este punto, debe tenerse en cuenta que, sin perjuicio de las condenas que podrían sufrir las personas físicas si utilizasen la empresa para cometer algún delito utilizando fraudulentamente el cultivo de cáñamo industrial, el artículo 33.7 CP establece que las personas jurídicas pueden ser también condenadas a penas que pueden suponer multas cuantiosas, la disolución de la persona jurídica, suspensión de actividades, clausura de locales, inhabilitación para obtener subvenciones o la intervención judicial de la empresa.

La no fiscalización del cultivo de cáñamo industrial y su exclusión del ámbito de aplicación de la legislación sobre estupefacientes lo encontramos en el Artículo 28.2 de la Convención Única de 1961 que establece que “La presente Convención no se aplicará al cultivo de la planta de cannabis destinada exclusivamente a fines industriales (fibra y semillas) u hortícolas”. En la misma línea el artículo 9 de la Ley 17/1967, de 8 de abril, por la que se actualizan las normas vigentes sobre estupefacientes y adaptándolas a lo establecido en el convenio de 1961 de las Naciones Unidas, también excluye el cultivo de cáñamo con fines industriales de su ámbito de aplicación del siguiente modo: “Los preceptos anteriores no serán de aplicación al cultivo de la planta cannabis destinada a fines industriales, siempre que carezca del principio activo estupefaciente.”

Lo que además viene corroborado también por el protocolo ST/NAR 40 elaborado por UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen Organizado) sobre métodos recomendados para la identificación y el análisis del cannabis y los productos derivados del cannabis, ya que en su punto 3.7 dedicado al cannabis industrial dice: “El cannabis industrial comprende diversas variedades de Cannabis sativa L. obtenidas para usos agrícolas e industriales. Se cultivan por sus semillas y fibras. El cánnabis industrial se caracteriza por su bajo contenido de THC y alta concentración de cannabidiol (CDB). En la mayoría de los países europeos, la concentración máxima actual permitida legalmente para el cultivo es del 0,2 por ciento de THC”.

La primera conclusión que debemos extraer a nivel jurídico es que el cultivo de Cánnabis sativa L con fines industriales está expresamente excluido de la legislación sobre fiscalización de estupefacientes, y que, por tanto, si se cumple con las exigencias normativas, el cultivo no necesitará ningún tipo de autorización. Además, por no tratarse de un cultivo de estupefacientes, éste no se verá afectado por la legislación relativa a la licencia de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, siempre y cuando se demuestre que el cultivo no pretende la producción de estupefacientes, siendo para ello imprescindible acreditar al máximo la realidad y fines industriales del cultivo, lo que no garantiza que puedas llevarte algún disgusto que otro, ya que la policía puede incautar tu producción pensando que es sustancia estupefaciente, siendo seguramente positivo el primer análisis que realice la policía debido a las trazas de THC que contiene el cáñamo industrial, ya que es un test indiciario que no arroja porcentaje alguno sobre el THC.

Trazabilidad y 0,2% THC.

Las características que ha de tener un cultivo para ser reconocido como cultivo de cáñamo industrial no fiscalizado, vienen explicadas en la normativa europea que prevé el cultivo de cáñamo con fines industriales, fijando un máximo de concentración de THC en 0.2 %.

Para el desarrollo del cultivo de cáñamo industrial, en nuestro país las semillas deben estar certificadas por la Unión Europea y vienen establecidas en el Catálogo Común de Especies de Plantas Agrícolas de la Comisión Europea, además deberemos comunicar la variedad que se va a cultivar y las parcelas donde queremos realizar el cultivo a la Oficina Comarcal Agraria, y como prevenir es curar, a los puestos de la Guardia Civil, Policía Local o Nacional que se puedan encontrar cerca del cultivo, según quien sea el competente.

En el Plan de Prevención, debe contener un sistema de trazabilidad que vincule el producto final con la semilla inicial, un protocolo de realización de análisis, así como uno de destrucción para el caso que el porcentaje de THC sea superior al indicado. Además se ha de tener en cuenta la posibilidad de actuación cuando el porcentaje supera el 0,2 ligeramente por cuestiones naturales.

En definitiva, no solo se necesita la pericia en el cultivo sino la realización de determinados mínimos documentales y de seguimiento para asegurar el buen éxito, por lo que os aconsejamos informaros al respecto para poder realizar una actividad empresarial productiva y segura.

Héctor Brotons (Director del Estudio Jurídico Brotsanbert) y Alfonso Riera (Abogado en Brotsanbert)

Banner activismo social
Brotsanbert
juridico@brotsanbert.com
Sin comentarios

Dejar un comentario