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Cómo enfrentarse a una sanción por conducción

Guardia Civil

Cómo enfrentarse a una sanción por conducción

En esta ocasión como en anteriores trataremos de ampliar de un modo sencillo a los lectores de “Soft Secret” todo lo que rodea a los conocidos como “drogotest”, prueba que detecta la presencia en el organismo de sustancias estupefacientes, psicotrópicas o análogas, como el cánnabis, pero no la afectación de las mismas a la conducción. Sobre todo trataremos de dar unas breves pautas de cómo debe actuarse desde el principio ante este tipo de pruebas para poder recurrir la sanción que nos impongan con muchas más garantías de éxito, continuando de este modo con el análisis ya introducido el número anterior. En esta ocasión señalaremos cuáles son las principales debilidades jurídicas de este tipo de sanciones, para poder así atacar las mismas en nuestros recursos, ya que como ciudadanos de un Estado Democrático tenemos ciertos derechos que se tienen que respetar en todo momento, y si como es el caso, se atenta contra uno de los principales, el derecho a la tutela judicial efectiva, tenemos que poder defendernos de esta actuación, insostenible jurídicamente por parte de la administración, sin ningún tipo de apoyo legal ni científico.

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Regulación de la prueba.

En primer lugar analizaremos donde está regulada esta prueba, no la sanción, que ya fue explicada con detalle en el número anterior, en este caso la regulación la encontramos en los Artículos 27 y 28 del Reglamento General de Circulación donde se especifica la conducta que se persigue. De este modo, y persistiendo en el principal error, se reitera que no se podrá circular por las vías objeto de legislación sobre el tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial conduciendo vehículos o bicicletas los que hayan ingerido o incorporado a su organismo psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas bajo cuyo efecto se altere el estado físico o mental apropiado para circular sin peligro.

Posteriormente en el Artículo 28 del Reglamento General de Circulación se expone expresamente respeto a las pruebas para la detección estas sustancias a las que se refiere el anterior artículo 27, resumidamente, lo siguiente:

1.- Las pruebas las consistirán normalmente, una vez detectado previamente la presencia de la sustancia de que se trate por el “drogotest”, en un reconocimiento de la persona obligada por un médico forense o por otro titular experimentado o por personas del centro médico al que sea trasladada la persona obligada si se considera más adecuado. A petición del interesado o del juez competente podrán ser repetidas las pruebas para ser contrastadas.

2.- Toda persona conductora de un vehículo implicado en un accidente, quienes conduzcan con síntomas evidentes que hagan presumir que se encuentra bajo la influencia de sustancias estupefacientes o análogas, o que simplemente sean requeridos por la autoridad competente a someterse a la prueba dentro de los controles preventivos están obligados a someterse a la prueba del “drogotest”. En caso de negativa a efectuar las pruebas, el agente podrá proceder a la inmediata inmovilización del vehículo.

3.- La autoridad competente podrá determinar los programas para realizar estas pruebas de tipo preventivo para la comprobación de la presencia de estas sustancias en el organismo de cualquier conductor.

Relacionando lo anteriormente expuesto con la práctica real de estas pruebas, nos encontramos con que en la mayoría de los casos las indicaciones de la norma, expuestas anteriormente, no son respetadas por los agentes, no interviniendo en muchos casos facultativo alguno, lo que es importante, ya que el “drogotest” solo puede indicar la presencia de una sustancia en el organismo, pero no el momento en que se ha consumido, ni los efectos reales que tiene en ese momento concreto y como afectan realmente estos a la conducción.

Por todo ello lo aconsejable en estos casos es negar desde el principio que se haya consumido, ni hace tiempo ni hace un momento, para un mayor porcentaje de éxito del futuro recurso que plantearemos, en el que tenemos, principalmente, que negar que hayamos consumido sustancia alguna, y si como es en la mayoría de los casos, no había un facultativo médico que efectivamente certificara, alegarlo y dejar constancia de ello, ya que sin la presencia de un facultativo no hay un modo objetivo para dictaminar, y en consecuencia sancionar que estamos frente a un caso de conducción bajo los efectos de sustancias estupefacientes, psicotrópicas o análogas.

La influencia de la sustancia en la conducción y la importancia de la presencia del facultativo.

Uno de los punto más importantes a tener en cuenta, y más complicados de demostrar es el ya formulado reiteradamente “conducción bajo los efectos de sustancias estupefacientes, psicotrópicas o análogas” ya que lo que es efectivamente sancionable es la influencia de la sustancia de que se trate sobre la conducción, y para ello, es importante determinar el momento del consumo. En el caso concreto de que se trate de cánnabis, hay que tener en cuenta que los cannabinoídes, principio activo del cánnabis, son liposolubles, y ¿qué quiere decir esto? que los mismos son absorbidos por el organismo y son liberados progresivamente por el mismo durante un largo periodo de tiempo, permaneciendo en el organismo durante un periodo que puede variar, dependiendo de factores como el peso de la persona o de la actividad física incluso durante meses.

Además estos cannabinoídes que se almacenan en el organismo durante incluso meses, y que son liberados poco a poco, son los responsables de que el “drogotest” pueda detectar la presencia de cánnabis en el organismo de un individuo varios días después de haber consumido el mismo, además también debemos tener en cuenta que estos cannabinoídes pueden ser liberados del organismo por factores como el estrés, nervios o la actividad física.

Por todo lo anteriormente expuesto, se observa con facilidad como se puede dar al absurdo de que un individuo pueda dar positivo en el “drogotest” varios días después de haber consumido cánnabis, por lo tanto, puede que el “drogotest” no, pero el sentido común sí nos debe llevar a la conclusión lógica de que es imposible e impensable que se esté conduciendo bajo los efectos del cánnabis o de la sustancia de que se trate en casos como el planteado. Esto es de suma importancia destacarlo en las alegaciones, señalando que no hay ningún elemento objetivo que sostenga, si es el caso, que el demandante conducía bajo los efectos del cánnabis, más aún, como sucede en algunos casos, cuando los agentes actuantes señalan de manera expresa que el denunciado no presenta síntomas.

En relación con la prueba de alcoholemia.

Una de las alegaciones comúnmente utilizada en los recursos es comparar el funcionamiento de la prueba de alcoholemia y con el funcionamiento del “drogotest” para darnos cuenta de lo injusto, inexacto, desproporcionado e inseguro que es este sistema y poner en evidencia la inseguridad jurídica que supone el uso del mismo.

En primer lugar en el control de alcoholemia es mesurable la cantidad de alcohol en sangre o aire, además, si se trata de una cantidad de las consideradas inferiores, se remite al infractor al ordenamiento administrativo, si por el contrario la cantidad en sangre o aire es superiora cierta cantidad se remite, al ahora presunto delincuente, a las disposiciones penales en la materia, por lo que encontramos una cierta relación entre la culpa y el hecho objetivo. En el caso del “drogotest” solo se tiene en cuenta la presencia de la sustancia, y a continuación de procede a imponer la sanción, nada importa el tiempo, la cantidad o la afectación real a la conducción.

Por lo tanto, es necesario completar esa prueba con otras complementarias, como los hechos que propiciaron la prueba, por ejemplo si fue por un accidente o por un control rutinario, si se aprecian síntomas o signos externos, su hay un análisis clínico exhaustivo que detecte la clase, cantidad y pureza de la sustancia ingerida, sus principios activos y el tiempo trascurrido desde la ingesta. Es muy importante observar que todos estos requisitos se cumplen a la hora de presentar nuestras alegaciones, ya que de faltar alguno, debemos señalarlo, para que conste a los efectos de poner de manifiesto la carencia formal y jurídica que supone una denuncia la denuncia recurrida.

Continuando un poco más con los análisis para detectar el ilícito administrativo en cuestión, el “grogotest”, aparato con el que se realiza la prueba en cuestión, debe estar debidamente validado y homologado. Por lo tanto es común que en nuestras alegaciones reclamemos una certificación al respecto, en caso de que no se nos facilite, este será un motivo más para reclamar en vía, ahora sí, contenciosa administrativa.

Conclusión.

Como hemos puesto de manifiesto, muchas y varias son o pueden ser las inexactitudes jurídicas en las que se desarrollan estas este tipo pruebas, pese a todo, se trata de pruebas que fundamentan y apoyan graves sanciones, graves sobre todo en el contexto económico en el que nos encontramos, sobre para los que dependen de su carnet de conducir para trabajar directa o indirectamente.

Por todo ello es importante recurrir las mismas, no debemos conformarnos a pagar y perder puntos e incluso el carnet de conducir, sino que debemos revelarnos contra un sistema inquisitorio que solo busca recaudar a costa de los más débiles, ahora con las tasas judiciales, se añade un plus de injusticia, pues se limita aún más el acceso a la justicia, en concreto, para poder acceder a la vía contencioso administrativa en asuntos como este, tendremos que pagar como mínimo doscientos euros solo en concepto de tasa, tengamos o no razón. Pese a todo, debemos tener en cuenta que presentado estos recursos no se está perdiendo el tiempo, se están reclamando nuestros derechos, se está reclamando que se cumpla con la ley y con las normas que regulan los mismos, del mismo modo en que las fuerzas del orden nos reclaman a nosotros cuando no actuamos como procede.

Héctor Brotons Albert, Abogado especialista en Asuntos Penales por Cánnabis y Asesor de la F.A.C. (Federación de Asociaciones Cannábicas).

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